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¿Por qué es tan importante el mantenimiento de fachadas?

¿Por qué es tan importante el mantenimiento de fachadas?

El mantenimiento de los diversos edificios que se incluyen en las comunidades de vecinos es una responsabilidad colectiva que implica una serie de obligaciones, entre las que se encuentran la habitabilidad, la accesibilidad y la propia seguridad de las viviendas, así como la eficiencia energética de cada uno de los domicilios en particular.

En este sentido, cuando se llevan a cabo este tipo de actuaciones u obras concretas, se deben priorizar las mejoras del aislamiento térmico sobre cualquier otra reforma, o lo que es lo mismo, trabajar directamente sobre las cubiertas o fachadas exteriores con el objetivo de mejorar su estado de conservación actual.

En general, las viviendas que fueron construidas en España antes de los años 80, carecen de materiales que actúen en favor del control de la temperatura en su interior, por lo que en ellos se produce una importante pérdida de energía progresiva a través de sus muros exteriores. Sin embargo, un edificio bien mantenido y aislado evita que sus propietarios pasen frío durante los meses de invierno y un excesivo calor con la llegada del verano, puesto que conserva la temperatura en todas las estancias y se consume menos energía.

Por tanto, resulta imprescindible que se tome conciencia de la importancia de disponer de un adecuado mantenimiento de fachadas, un hecho que se traduce en la obtención de hogares más seguros y económicamente rentables.

Para esta tarea, en LUND, como expertos en la rehabilitación y el mantenimiento de todo tipo de ediciones, nos encargamos de la gestión integral de todos los espacios del edificio o comunidad de vecinos en general, asegurando su buen funcionamiento y el mantenimiento de las instalaciones comunitarias, buscando siempre las mejores alternativas en relación calidad-precio.

Mantenimiento de fachadas: la importancia de las revisiones

Inicialmente, coincidiendo con los primeros años tras su construcción, el mantenimiento de fachadas se realiza de modo preventivo y con una periodicidad anual. Sin embargo, según avanza el tiempo, se presta una mayor atención, con todo tipo de detalles, a aquellas que dan a la calle, porque se encuentran mucho más expuestas que las fachadas de los patios interiores.

No hay que esperar a que aparezcan complicaciones que obliguen a la puesta en marcha de reformas urgentes u otras obras de rehabilitación improvisadas. Las fachadas de un edificio están sometidas, de manera continuada, a diversas agresiones exteriores, por lo que antes de que se produzcan daños graves, resulta necesario anticiparse y prevenir, revisando los elementos peor cuidados de cada una de ellas.

En el desarrollo de estas revisiones, se debe incidir en los puntos más delicados, así como en las esquinas y las estructuras de terrazas y balcones. Del mismo modo, se anotan los peligros que pueden existir por el desprendimiento de materiales, debido a un deficiente mantenimiento de la fachada. Finalmente, la empresa contratada para estas labores recoge por escrito todas sus conclusiones y propone diferentes alternativas y recomendaciones para implementar de manera inmediata.

Especial atención sobre las fachadas a la calle

Este tipo de fachadas son las que requieren una revisión más profunda, ya que son las que sufren directamente los efectos de las inclemencias meteorológicas y, además, también son las que pueden causar más daños a los peatones en caso de que se produzcan desprendimientos totales o parciales de alguno de sus elementos.

Por ello, como hemos mencionado anteriormente, conviene revisar las aristas y las esquinas de balcones, terrazas y otros salientes, ya que son los puntos exactos en los que existe un mayor riesgo de caída de cascotes. Además, también en estas zonas, cada diez años aproximadamente, se debe cambiar la tela impermeabilizante y la cerámica del suelo.

Precisamente, en los pavimentos, y también en las paredes, es donde se producen más filtraciones de agua que, aunque resultan prácticamente imperceptibles a simple vista, a través de pequeñas fisuras, van deteriorando y agrietando los revestimientos, siendo sinónimo de una grave deficiencia en el proceso de mantenimiento de fachadas.

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